Mobiliario de oficina

Normalmente, cuando se adquieren muebles o enseres para las oficinas, el diseño y la ergonomía constituyen argumentos primordiales para la compra. Sin embargo, el mobiliario de oficina constituye otro de los campos donde pueden introducirse requerimientos ambientales. La adquisición de este tipo de productos integrando aspectos ambientales es de especial importancia, no sólo por los impactos que se generan durante el proceso de fabricación, como emisiones contaminantes, por ejemplo, sino también por el tipo de material de fabricación; muchos de los materiales contienen sustancias tóxicas, perjudiciales y contaminantes, como disolventes orgánicos volátiles, metales pesados, cromo, níquel, … .

 

Otra cuestión primordial es el uso extendido de la madera para la fabricación de este tipo de enseres. Debería de apostarse por el consumo de mobiliario cuya madera proceda de bosques gestionados de forma sostenible, a través de la garantía que ofrecen los sistemas de certificación forestal.

 

Una buena compra

 

Tener asegurado un correcto comportamiento ambiental del producto es actualmente bastante sencillo a través de las ecoetiquetas que ofrecen distintos organismos como el Cisne Nórdico, el Árbol Australiano, el Ángel Azul, etc. Por otra parte, también pueden tenerse en cuenta los sistemas de gestión ambiental de las empresas suministradoras como el Reglamento EMAS o la Norma ISO 14001.

 

Algunos de las oficinas pueden introducir en la compra de mobiliario de oficina son:

 

Utilización de embalajes reutilizables o reciclables.

Uso de componentes reciclados o reciclables.

Procesos de fabricación compatibles con la reducción de emisiones de CO2 o que no generen compuestos que afecten a la capa de ozono.

Componentes libres de disolventes orgánicos volátiles, metales pesados, cromo, níquel, …

Uso de aluminio reciclable.

Sustitución del PVC por otros materiales.

Diseño que permita la reparación de los muebles.

Diseño compatible con la separación del producto en componentes que permitan un fácil reciclado.

Por último, para gestionar el mobiliario de oficina que se deteriora o se vuelve obsoleto, podemos donarlo a asociaciones u ONGs o bien a empresas recuperadoras, con el fin de que sean reparados y posteriormente introducidos en el mercado de segunda mano. Por otra parte, existe la posibilidad de que el suministrador garantice la retirada de los enseres en desuso por el nuevo mobiliario contratado, con la correspondiente acreditación de su entrega a los correspondientes gestores autorizados.