La sostenibilidad en el mundo rural

 

Gran parte del desarrollo del concepto de sostenibilidad se ha pensado e impulsado con fuerza, al menos en muchas de sus reflexiones y orientaciones prácticas, desde la Cumbre de Río de Janeiro de 1992, para plantear esta importante problemática de escala mundial con un acento que, de forma implícita (y en ocasiones explícitamente), se dirige con mayor insistencia a procesos desarrollados principalmente en el ámbito urbano. Ello debido a la importancia que han cobrado las urbes a través de un ya dilatado periodo histórico, que las ha venido configurando como entidades aglutinadoras de población, recursos y, consecuentemente, también de los efectos negativos para el medio ambiente, tanto en sus aspectos físicos como sociales.

Sin embargo, tras este intenso periodo en el que se han sucedido esfuerzos por comprender el origen y consecuencias de la crisis ambiental de nuestro tiempo, así como de las posibilidades de actuación para proponer un desarrollo sostenible, creemos que se hace preciso reflexionar más específicamente en torno a estas mismas cuestiones sobre el medio rural y desde el medio rural, puesto que éste tiene características que les son propias.

Existen -al menos- dos ámbitos espaciales bien diferenciados en los cuales las sociedades se agrupan para convivir, trabajar y, en suma, relacionarse con el territorio: el ámbito rural y el urbano. A nadie escapa que los pueblos, no sólo de nuestro país o región, están sufriendo desde hace años un fuerte proceso de cambio por la atracción e influencia de los modos de vida ciudadanos. Estos cambios no son ni significan simplemente una mera imitación de modos de vida, sino que son el reflejo de la “colonización” y “subordinación” a la mentalidad urbana, realizada a través de determinadas formas y actividades económicas, culturales, urbanísticas, etc. Los procesos sociales y ambientales acaecidos en este ámbito están, por tanto, directamente relacionados con los procesos urbanos, debido a los fenómenos de emigración a las ciudades, los cambios en su base económica (terciarización de sus economías, importancia puntual de la agroindustria, etc.) y, en general, a un proceso que ha ido construyendo una creciente dependencia de los espacios y sociedades rurales respecto a los urbanos.

No obstante no es correcto tratar la cuestión de la sostenibilidad en el medio rural traspasando directamente las causas y consecuencias en la evolución de los procesos urbanos a las de los municipios de estos ámbitos, sin las necesarias matizaciones y necesidades para su estudio y propuestas de intervención. El medio rural ha sufrido una transformación que ha roto gran parte de sus ligazones con todo aquello que conformaba una realidad de economías muy dependientes de lo agrario, lo ganadero y unos servicios en muchos casos de fuerte base artesanal. Ello ha conllevado, inevitablemente, la exportación de los desmanes medioambientales característicos de lo urbano, a través de todo el espacio geográfico, no limitándose únicamente a las ciudades, que, además, son los centros donde se gestan y deciden las formas económicas que hoy entendemos como más nocivas para el medio ambiente, tanto en su vertiente física como social.

Por tanto creemos de suma importancia una atención y reflexión detenida al respecto de cómo el medio rural ha sufrido, y está sufriendo, un proceso de transformación hacia formas culturales urbanas y que, en gran medida y en sus aspectos más negativos, son fuente de la mayor parte de los procesos que alejan su desarrollo de modos más sostenibles. Sería deseable la búsqueda de la sostenibilidad en función de prácticas que se relacionen y acomoden a unos desarrollos sociales, económicos, paisajísticos, etc. más acordes con su propia historia, peculiaridades territoriales y, porqué no, diseños ideados en la mayor medida posible para y por las sociedades que habitan en el propio ámbito rural.

Todo ello como consecuencia de una desarticulación de sus espacios agrarios (tanto en sus aspectos naturales como urbanos) que les hace extender, sin control, y sin conciencia en la mayoría de los casos, una degradación ambiental cuyas consecuencias, conocemos sobradamente a través del ejemplo de las ciudades, nos permiten concluir que son una fórmula poco exitosa para relacionarse con el medio y para la satisfacción de los aspectos más sustantivos de las necesidades de las personas y de las sociedades rurales en su conjunto.

Se ha planteado, en muchas ocasiones, la problemática ambiental de modo excluyente: o es cuestión de ciudades, en tanto que productoras de mayor bienestar económico, pero también de contaminación y formas de estructurar lo territorial y lo social con “diseños” y comportamientos nocivos para el medio ambiente o es cuestión de la naturaleza prístina y virgen, a la cuál hay que “salvaguardar” del comportamiento ciudadano. Pues bien, frente a esto creemos que el medio rural puede erigirse en otra alternativa para relacionarnos con el territorio, con un peso fundamental para la cuestión medioambiental, ya que de ella depende la gestión de la mayor parte de las zonas habitadas de los espacios geográficos de países o regiones, principalmente agrarios, como el nuestro.

La cuestión de la sostenibilidad en el ámbito rural occidental no es una cuestión fácilmente reducible a los aspectos de un sistema agrario más o menos adaptado a los requerimientos agrobiológicos o ecológicos, siendo éste un tema no poco importante: Si bien la agricultura se ha establecido en el ámbito rural como uno de los signos más característicos y diferenciadores del mismo, la sostenibilidad del medio rural es afectada por una multitud de factores que supera, con creces, lo agrario.

No es nuestra intención, en el marco de este proyecto, proponer vías univocas de desarrollo en la evolución de los municipios del ámbito rural, ni en las decisiones que sus habitantes han de tomar a este respecto. Más bien tratamos de presentar un proceso de cambio, con características a veces claramente negativas a la luz de la sostenibilidad, con la intención de favorecer una toma de conciencia del mismo, de manera que pueda ser controlado y, en la medida de lo posible, elegido, rechazado o adaptado en función de la idiosincrasia de cada lugar. Un municipio o población del ámbito rural es, en tanto que entidad geográfica, distinto a una ciudad, aún cuando ambos compartan, en la actualidad, una misma concepción económica y social.

El medio rural puede y debe saber adaptarse a un cambio que persiga la sostenibilidad tanto económica como social, y siempre a partir de sus propios requerimientos y necesidades.

Por ello consideramos que la idea motriz de este proyecto es crear y reforzar un marco propio de reflexión y cooperación, y porqué no de reivindicación, de una necesaria atención a la sostenibilidad en el ámbito rural y no de una mera y nueva transposición de consideraciones de lo urbano hacia lo rural.

 

Jaime Fermín López Gómez y Eugenio Cifuentes Vélez

Genius Loci

Proyectos de patrimonio, paisaje y sostenibilidad