El papel
Una buena compra
El papel que es usado en la oficina, tanto para documentos internos como para publicaciones, cartas, impresos,…, puede decir mucho del compromiso ambiental de la entidad. Ha de evitarse la compra de papel elaborado con procesos que provocan un daño al medio ambiente (utilización de elevadas cantidades de cloro, contaminación de aguas residuales, tala indiscriminada de árboles, consumo energético excesivo,...), introduciendo criterios ambientales en la selección de este producto.
Lo mejor es utilizar papel 100% reciclado con el mayor porcentaje posible de fibras procedentes de papel postconsumo (papel que ha sido utilizado) y sin blanquear, o bien libre de cloro (TCF) en caso de necesitar especialmente este tipo de calidad.
El gramaje afecta considerablemente al total consumido. Así, en el papel de impresión un gramaje del 70g/m2, en lugar de 90g/m2, supone una reducción de más del 10%, o en el papel de publicación es suficiente con 120g/m2, frente a los 180 g/m2 usados con frecuencia.
Evitar papel plastificado, papel coloreado o con aplicación de tintas, colas, adhesivos,…. Cuando no sea posible, procurar que no se trate de productos tóxicos, como los metales pesados o compuestos orgánicos volátiles.
La centralización de los pedidos y, por tanto, las compras al por mayor, así como la exigencia a los proveedores de la reducción del embalaje.
El papel reciclado ha de estar garantizado por el fabricante para impresión y fotocopiado en máquinas de uso común en la oficina, a fin de evitar atascos.
Las etiquetas ecológicas son garantía de las características ambientales del papel, debiendo desconfiar de etiquetas no certificadas por organismos oficiales (papel ecológico, libre de cloro,…).
Etiquetas que informan sobre la calidad ambiental del papel
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Etiqueta ecológica europea
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Prioriza cuestiones como el control de las emisiones, sistemas de gestión ambiental de las empresas productoras y las materias primas. El papel puede proceder de fibras recuperadas, de madera certificada o de otro material. No admite el blanqueo de la pasta con cloro gaseoso, aunque sí cloro elemental. En caso de no ser papel reciclado ha de certificarse que la explotación forestal es sostenible. |
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Ángel Azul
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Trata cuestiones técnicas sobre la calidad del papel: papel 95-100% reciclado, no uso de cloros (TFC), sin blanqueadores ópticos, cantidades mínimas de formaldehído y PCBs, cumplimiento de las normas de calidad DIN, etc. |
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Cisne Blanco
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Criterios referidos a la procedencia de las materias primas y a emisiones durante la producción, no garantiza un proceso de blanqueado sin cloro, aunque si no se usa se detalla explícitamente. |
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Distintivo de garantía de calidad ambiental de la Generalitat de Cataluña
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Promociona productos que favorecen la minimización de residuos y suponen un ahorro energético. Garantiza el empleo de pasta procedente de papel reciclado y blanqueado totalmente libre de cloro (TCF). |
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FSC (Forest Stewardship Council)
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El sello FSC garantiza que la fibra virgen procede de bosques gestionados de un modo sostenible y el blanqueo es totalmente libre de cloro (TFC). |
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Denominación TFC |
Su campo de acción primordial se centra en el uso del cloro, para ello la concentración máxima de compuestos de cloro debe ser menor a 15 ppm. |
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Denominación EFC |
Excluye el blanqueado con cloro elemental, aunque puede significar su sustitución por cantidades elevadas de dióxido de cloro. Por lo que la utilización de cloro sigue generando problemas ambientales. |
Un uso inteligente
El consumo racional es la mejor opción para reducir las necesidades de papel y, por tanto, para el ahorro de costes y espacio. Si hiciéramos un seguimiento de los resultados de una política de ahorro de papel nos sorprenderíamos del gran impacto que pueden tener medidas como las que aquí sugerimos:
Evitar su uso siempre que sea posible, por ejemplo, guardando los documentos en base informática, optimizando el número de copias necesarias, compartiendo información en lugar de generar copias para cada persona, aprovechando las posibilidades de Intranet, correos electrónicos, teléfono, ...
Utilizar el papel por las dos caras en el fotocopiado e impresión de documentos, o bien usar la cara en blanco para borradores.
Antes de imprimir, comprobar los posibles fallos y mejoras del documento: ajuste de márgenes, división de párrafos eficiente, paginación correcta, reducción del tamaño de las fuentes, etc.
Almacenar la información en formato digital para reducir el consumo de papel.
Al fotocopiar o imprimir, ajustar, si es posible, los textos para que quepan dos páginas de un documento, libro o publicación en una hoja estándar.
Evitar la impresión y copias múltiples de documentos con muchos espacios: power point, documentación on-line, correos electrónicos,...
Actualizar la lista de destinatarios para que los envíos no resulten inútiles.
Reutilizar el papel, por ejemplo: en cuadernillos de notas, en el reenvío de sobres antiguos, etc.
Y para los residuos, tener una pequeña papelera junto a cada mesa de trabajo optimizará la reutilización y reciclaje.
