El Agua
El agua es uno de los recursos más importantes para la vida, y aunque el 70% de la superficie de nuestro planeta está cubierta por este elemento, únicamente el 3% es dulce y de esa cantidad sólo tenemos disponible un 0,05% para el abastecimiento de la población o para los regadíos. Este último porcentaje puede parecer escaso, pero lo cierto es que podría garantizar el abastecimiento a todos los habitantes del mundo. Sólo es necesario distribuirla, gestionarla y cuidarla bien.
Una buena instalación
En las oficinas se produce un importante consumo de agua, por lo que la utilización de sistemas ahorradores de agua no sólo reduciría dicho consumo, sino que serviría de ejemplo a personas que trabajan en ellas o las visitan. Actualmente, existe en el mercado una gran variedad de aparatos que disminuyen el consumo de agua, como son los reductores para los grifos y las cisternas de doble descarga o de interrupción de caudal. La inversión que representa la instalación de estos equipos se amortiza a medio plazo (o corto plazo si el consumo es elevado) por el ahorro de agua que representan. Cuando hay que calentar agua, la inversión se amortiza mucho más rápidamente, ya que el valor actual de la energía es muy superior al del precio del agua.
Algunos criterios para una instalación ambientalmente responsable son:
En los puntos donde se necesite agua caliente y fría se instalarán grifos monomando que pueden proporcionar ahorros de hasta el 50%.
Colocar temporizadores o detectores de presencia para grifos. Esto puede suponer ahorros entre el 20 y el 40%.
La instalación de difusores, limitadores de presión o aireadores, para limitar los consumos a caudales inferiores a ocho litros por minuto en grifos y a diez litros por minuto en duchas, puede suponer un ahorro de entre el 30 y el 70%.
Las cisternas deberán ser de doble descarga o de interrupción de descarga, en todo caso con limitador del volumen de descarga como máximo de seis litros. Esto puede suponer ahorros de hasta un 40%.
Utilizar sistemas de detección de fugas en las cañerías enterradas u ocultas.
Priorizar la implantación de redes separativas para las aguas pluviales y grises (procedentes de ducha, lavabo y piscina) que pueden reutilizarse en riego, el inodoro e incluso en la limpieza de recintos. (siempre que cumplan con los requisitos de calidad de las mismas para cada uso). Esto puede generar ahorros de hasta el 35% del agua.
Las fuentes de consumo humano deben estar dotadas de sistemas temporizadores o limitadores de caudal.
Un uso inteligente
Una corriente de agua de 5 mm malgasta 528 mil litros al año. Por ello, evite las fugas y cierre bien el grifo cuando no lo esté utilizando. Avise al servicio de mantenimiento si se trata de una avería.
Los mecanismos de cisternas que pueden detener la descarga o poseen doble sistema de descarga pueden reducir el volumen de agua hasta 6 litros frente a los 10 litros habituales. En instalaciones ya existentes se puede utilizar una bolsa de cisterna o simplemente una botella 1 litro llena de agua.
No deje correr el agua inútilmente cuando se lave las manos. No malgaste el agua: cierre el grifo.
El inodoro no es una papelera, por lo tanto, no lo use como tal, así, colaborará a no ensuciar las aguas residuales, a no contaminar los ríos y a disminuir el consumo de agua.
